sectadelosperros@gmail.com

martes, 10 de mayo de 2011

Llámame Láctea. (Ecopoiesis)/ Mara Pastor

Llámame Láctea
Ecopoiesis
Me parece que la Vía Láctea
ha caído del firmamento
Li Bo
Me encuentro
con mi antigua novia japonesa
ya de Hiroshima llenas las visiones
Juan Antonio Corretjer
Canto de Hikari
Así dije, transgénica.
Algo del lenguaje que apresuro 
de pronto se lanza en astronave 
a los vacíos que abrazábamos
algo en otro planeta tiene sed de ti.
No debe llamarse selva, ni pájaro
ni nave, sino prótesis amorosa, ternura de robot
calcinado, astronomía visceral.
Quisiera saber cómo se afrontan decepciones atómicas, pensó Maduk en el laboratorio. Una decepción no tiene materia, aunque sí memoria. Se ha averiado el acelerador de partículas. No se sabe cuándo repondrán imanes. Dicen que se escapó el helio y todos sabemos lo que les pasa entonces a las voces. 
Presagio 
El fin del mundo
fue antes de los trenes.

Conversación 
A distancia vemos tu mano 
y el engranaje
que la aguanta. Cómo
te abrazo por entre
las grúas cuando ya nadie
se fía de los metales.

Hikari en la oficina
Más antigua que la mirada de los hombres a la luna 
-ellos también hambre en las orillas-
traducción
-ellos también una misión y otra, la cosecha, la lluvia-
La mirada se cansa en el monitor
Un café se enfría.
Tantas horas juntos sin hablarnos.
Cuántas veces la física nos falla. 
Dejemos de escribir en rectángulos.
Hay un universo en la esquina
haciendo tiempo.
Carta a Maduk
La electricidad no nos permite
cruzar las paredes.
La gravedad es una fuerza torpe.
Sólo los relámpagos nos sobreviven.
Todo esto he aprendido de ti
y sin embargo
mirar la estática de la tele vieja, 
de aquellos televisores
que ya no reciben ni en los basureros.
Ceniza de Bing Bang. Ven, astrónomo, 
y cuéntame tus abismos. 
Esa estática que nos choca 
en la cabeza siempre que remandamos 
un comienzo. Nada, que la radiación 
es antimateria ¿Por eso mata?
El cosmonauta
Me he ido y parece
que has hecho nido con mi cablería.
Has dejado tu rastro en microchips bajo los párpados.

Qué pasaría sin el silbido.
Qué pasaría sin las cabinas al desnudo.

Se abren pequeñas cápsulas de memoria explotan 
y se hacen otras  se abren pequeñas cápsulas.

Algunas cosas han cambiado desde tu carta.

Era verano.
El tope de un volcán
me recordó superficies lunares.

En la cima, un letrero que dice
prohibido predecir
nombres que nos descarnan.
Los niños de otra hora
predicen el futuro en sonetos
digitales, por eso es mejor no tenerlos
le dijo antes de partir.
Fantasma triangular,
quito todos tus platos de la mesa.
Eres el zumbido de un monitor
equidistante.
El trabajo de Hikari II
Poema Pi, diseño veloz del programa Moonz:
Leo a Libo e impar remanente en número ciego leo sobre arcanos estelares al ver árbol azul.
Conversación II
El otro día, palabras que no entendía(amor, ciencia, por ejemplo) las echamos a la lavadora. Las vestimos y vino el frío, la primera nevada . Anochece a las siete de la tarde, Nos da sueño. Llegamos a donde siempre, con un poco más de cansancio, Otras capas. El abrazo y el engranaje de la ventana son aperturas inversas que nos definen hacia lo vasto. El aire frío es verdadero, es amor, es ciencia. A veces recogemos la habitación cansados. Yo quisiera recogerla siempre, y guardar lo que se ha quedado mal puesto, regresar a ciertas formas que mejor nos cuidaron. A penas, digo algunas cosas a los más jóvenes y nos reímos. mirándonos a los ojos como si nada, o presentamos grandes filósofos contando las pequeñeces.
Presagios II
Llámame Láctea.
En el espacio tu cuerpo 
pegado a la ventana.
Cuando el ruido de una galaxia 
se rompa cuando las palabras 
del futuro regresen a tu boca
hechas alienígeno doméstico:
dentro de una botella      
un ovni lleva mensajes 
suaves y mojados
en la lengua        
de los extraterrestres.
Hikari veinte años después 
Una también le dice realidad al silencio y deja 
que la sábila le cuente pequeños ojos
aguardando en la puerta, porque un gusano de cerámica
podría ser un tiesto,
pero es un insecto que busca
la metamorfosis de la materia.
Maduk regresa joven del espacio
El niño galáctico me besa.
Su voz se escucha en zumbido-     
eléctrico fonógrafo       
exacto él, viajante de la luz    
regresa como un marciano joven 
¿qué cosmonauta a fuerza de cirugía te recibe? 
y aun desea el cuerpo envejecido 
y los metales pesados en el agua.
Su voz en cambio, placebo de sí 
olor a cuando había miel en el mundo.


Fragmentos de un poemario de próxima publicación .

No hay comentarios:

Publicar un comentario