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martes, 26 de abril de 2011

Noche desde Ucrania II/ David Caleb Acevedo







Febrero vino para decirme que el negro es el color inmediato de las palomas durante el día
como la sombra de los párpadosde un parque
que sirva para proveer las sendas entre individuos con supuesta inteligencia emocional
porque todavía recuerdo a aquella viejita artista
quien bajo el eterno barrunto de algún campo de concentración
          bajo estrella de seis puntas azul
tomó un cartón, el hollín y el sucio de su propia mierda
y dibujó su autorretrato.

Marzo me trajo las girasoles de Van Gogh
¿por qué girasoles si faltan las orejas
que no cubren la falta de querencia en los veranos?
Y es que en Ucrania el cielo siempre es gris, azul gris, negro gris
y los fantasmas se acercan por aquello de la búsqueda de intimidad.

Mayo llegó como dijo Eliot buscando el mes más bello
pero mayo me dejó solo
buscando cuál sería exactamente el pueblo de mi infancia
y es que no lo hay
si la carencia rima con querencia.

Junio es un asterisco demasiado frío para las playas sucias del norte
y las infestadas de tiburones del sur.
Julio me trajo las remembranzas de febrero y marzo por ser el segundo y el tercero
segundo fue mi hermano, y tercera mi hermana
segundo fue el abuso de las costillas rotas
tercera la mano amiga que unió los tejidos
para darle lo que tienen los bosques en Ucrania:
hojas, raíces, vamos a arreglar esos pulmones
dame el sol que dibuje un cielo más claro aunque no sea azul, sino gris con amarillo
dame el sol de Agosto
que finalmente traiga de vuelta los queridos de mi carencia
dame Agosto las vestiduras uniformes de las escuelas,
los restaurantes de comida rápida en hora de almuerzo
y las filas largas de los que buscan algo de ayuda en este país tan bello.

Septiembre me devuelve la lluvia y por ello
le agradezco su presencia luego de tanto calor y tanta cuaresma.
Septiembre con su infinita sabiduría de Saturno
me dicta los versos que evitarán que los padrastros se coman a sus hijas
y las madres abandonen los fetos en la esquina de algún centro comercial.

Octubre termina mi año, porque en los bosques de Ucrania
todo da igual, gris, amarillo, hojas, árboles en eterna hambre
y me pregunto si podré,
con la mugre, con cartón y con mi mierda
pintar mi cruel autorretrato.

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